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ALTERACIONES DEL SISTEMA INMUNE PUEDEN TERMINAR EN INFECCIONES COMPLICADAS

Algunas alteraciones en el sistema inmune pueden favorecer que microorganismos como virus, bacterias, hongos, parásitos o priones, atraviesen la fortaleza conformada por las 3 líneas de defensa que tiene el cuerpo humano, dando lugar a Infecciones complicadas.

Subestimar las señales de infección, evitando acudir al médico y auto medicándose  solo retrasa el diagnóstico, porque la infección sigue avanzando hasta convertirse en una enfermedad infecciosa crítica que puede poner en riesgo la vida.

En algunas oportunidades nuestro cuerpo nos ofrece señales de debilidad en el sistema inmune a través de algunos síntomas, sin que nos percatemos de ello, como por ejemplo:

  • Repetidas Infecciones o resfriados
  • Alergias
  • Simples enfermedades que demoran en curarse, o se agravan.
  • Episodios frecuentes de fiebre
  • Sequedad en los ojos
  • Sensación de cansancio recurrente
  • Náuseas y vómitos
  • Episodios de Diarrea
  • Piel manchada
  • Caída del cabello
Las tres líneas de defensa que protegen la fortaleza del sistema inmune

La primera línea de defensa del cuerpo humano está conformada por las barreras químicas, físicas y biológicas más externas del cuerpo (piel, mucosas, sudor, jugos gástricos y microbiótica),  mientras que en la segunda línea están las células y sustancias químicas antimicrobianas contenidas en su mayoría en la sangre y que actúan rápidamente cuando los microorganismos traspasan las barreras iniciales.

En la tercera línea de defensa participan dos frentes: uno celular y uno humoral. El primero se conoce como respuesta celular con la participación de células (linfocitos T citotóxicos). El segundo se conoce como respuesta humoral (de los humores o fluidos del organismo) y participan de él los linfocitos B y las proteínas que ellos producen, los anticuerpos.

Para apoyar al sistema inmune en la labor de defensa del organismo podemos tener en cuenta algunas recomendaciones:

  • Lávese las manos con frecuencia.
  • Practique actividad física moderada.
  • Procure alcanzar un sueño reparador.
  • Gestione el estrés para que no impacte en las defensas.
  • Mantenga una dieta saludable baja en grasas trans y azúcares.

Ante alguna señal acude a la consulta médica y sigue las indicaciones de los profesionales de la salud.
No practiques la automedicación, protégete y cuida a tu familia.

Fuente:

Manual de entrenamiento antiinfeccioso de Laboratorio Behrens.

Autor: Dra  Nora Maulino


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